FEATURE

Mariposas en Español

El programa de Mariposas busca “tomar historias de adversidad y convertirlas en historias de éxito.”
Illustration by Steph Calvert

En 2013, la primera escuela primaria de doble lenguaje en Chapel Hill, Carolina del Norte, abrió sus puertas: Escuela Elementaría Bilingüe Frank Porter Graham. La Directora Emily Bivins estaba emocionada al ofrecer sus servicios a aproximadamente 450 estudiantes de K-5, casi la mitad de ellos son Hispanos.

Pero a mediados del primer año escolar, Bivins y su personal notaron algo: las estudiantes latinas rara vez levantaban la mano, incluso las más aplicadas. Cuando la consejera escolar Barbie Garayúa-Tudryn preguntó directamente a las estudiantes porque no estaban levantando la mano, una niña le contestó, “Piense en estas niñas blancas. Ellas saben todas las respuestas. Ellas siempre están en lo correcto. Yo no siempre estoy en lo correcto. Piense a lo que se dedican sus padres; ellos son doctores y abogados. Nuestros padres limpian sus casas.”

Los sentimientos de inferioridad que esta estudiante describió eran demasiado familiares para Garayúa-Tudryn. Ella vino a los Estados Unidos de Puerto Rico siendo una adolescente, y recuerda como notó inmediatamente la enorme diferencia de contexto racial. “La gente ya no me veía como una igual,” ella recuerda.

Garayúa-Tudryn quería que estas niñas latinas que asisten a la escuela Frank Porter Graham tuvieran lo que ella no tuvo—recursos que hicieran que sus voces fueran escuchadas y ayudarlas a tener confianza con su identidad a pesar de navegar en aguas poco familiares. Con el apoyo de la Srta. Bivins, ella decidió lanzar un grupo de empoderamiento para las estudiantes latinas, llamado Mariposas, una metáfora que simboliza transformación y migración.

El programa de Mariposas se enfoca en seis temas: determinación, disciplina, curiosidad, activismo, tenacidad y seguridad personal. Mientras que el propósito principal de este grupo es mejorar el compromiso de la escuela y la comunidad, Garayúa-Tudryn y otros líderes del grupo trabajan para obtener éxito, tanto académico como personal, discutiendo las realidades de la diáspora o dispersión latina en los EEUU, colaborando con las familias, y promoviendo participación cívica y salud socio-emocional.

Este es un trabajo necesario, y no sólo porque la participación escolar es baja. De acuerdo con información nacional, una tercera parte de los estudiantes latinos no esperan llegar a lograr sus metas educacionales, y el 14 por ciento de ellos no terminan la escuela. Entre las jóvenes latinas hay un promedio más alto de lo normal de aspectos de salud mental, y un porcentaje más alto de pensamientos suicidas y comportamientos que entre las estudiantes blancas no Hispanas o los estudiantes varones Hispanos. Con el índice más alto de embarazos de cualquier grupo racial, las jóvenes latinas enfrentan una doble amenaza como grupo minoritario.

Garayúa-Tudryn sabe estos riesgos—particularmente para las chicas alrededor de la edad de estudios secundarios medios—ella las pone en el frente y centro de su programa.

“Al principio del año, yo introduzco una encuesta con la meta de evaluar a las chicas en sus percepciones personales relacionadas con la motivación académica, relaciones con sus padres, seguridad personal, autoestima, auto valoración, auto-percepción,” dice ella. “El año pasado, la imagen física fue una señal de alarma. Había muchas chicas que estaban al borde de trastornos alimenticios, y yo traje a un especialista de trastornos alimenticios del UNC, quien resultó ser bilingüe. Él habló con los padres y también con las chicas. Yo uso mucha recopilación de información para impulsar el programa.”

Una de las maneras en las que Garayúa-Tudryn busca el mitigar riesgos y desbaratar sentimientos de inferioridad, es educando a la primera generación de chicas latinas—como americanas—a una educación igualitaria. Este conocimiento genera confianza en sí mismas y se traduce en índices más altos de participación escolar—una habilidad crítica en la universidad y en sus carreras.

“Si tú no tienes tu voz, y si tu sólo vives marginada y nadie en realidad lo nota…tu no vas a tratar de hacer que tu voz se oiga en participación con otros,” dice ella. “Tú sólo vas a continuar…con el mismo comportamiento, el cual es el comportamiento de alguien marginado.”

Las chicas empezaron un sistema de cómputo para darle seguimiento a su participación. Si una estudiante denigra su desempeño esa semana, otra chica del grupo ofrece apoyo, aplaudiendo los riesgos que ella tomó, a pesar de sus temores. Una chica del quinto grado, Silvia, dijo que ya no tiene miedo de participar voluntariamente en la clase. “¿Si yo nunca levanto mi mano y nunca le doy mis ideas a la gente, entonces, como me pueden ayudar?” ella explica.

A group photo of the Mariposas empowerment group.
Mariposas ha crecido de 12 a 30 estudiantes participantes.

Garayúa-Tudryn también comparte la información de los logros con las familias de Mariposas, comprometiéndolos a ser responsables de conservar a las chicas enfocadas en la escuela.

“El año pasado y el primer año de Mariposas… [las chicas] estaban por debajo del nivel del grado escolar del que debían haber estado. Cuando yo tuve la junta con los padres les expliqué, ‘Ok, este es el plan. Ustedes tienen cuatro meses para en verdad motivar a sus hijas en la casa.’ También las chicas participaron en esa junta, ‘Y ustedes tienen cuatro meses para poner sus estudios en orden. Esto es lo que ustedes deberán de estar haciendo en casa.’ Yo les di a los padres una lista de todas las cosas que pudieran ser útiles, pero no pare ahí. Pedí a las chicas que hicieran, en casa, unas escalas de evaluación de sus esfuerzos, así que ellas mismas estaban monitoreando sus tareas y monitoreando cuanta más lectura estaban haciendo. Entre los esfuerzos en casa y el trabajo de sus maestros, para finales del año, el 97 por ciento…estaban en el nivel, o arriba del nivel de su grado en lectura.”

A pesar de que las familias de Mariposas han sido efectivas ayudando a sus hijas a tener éxito académicamente, ellas están con frecuencia limitadas en su habilidad de ser modelos de un enlace cívico. La mayoría de las participantes de Mariposas son ciudadanas estadounidenses, pero sus familias con frecuencia no tienen el capital social para navegar los obstáculos sociales y políticos. Aunque las chicas en Mariposas vienen de hogares amorosos, muchos de sus padres todavía están aprendiendo a comunicarles los privilegios que vienen con su ciudadanía. Muchos de ellos no han podido ejercer sus derechos, tales como la libertad de expresión y la libertad de reunión pacífica y de asociación.

“Como padres, no sentimos tener el derecho de involucrarnos, porque somos inmigrantes, así que nos hacemos a un lado,” dice Laura Bernal, cuya hija es participante de Mariposas. “Pero nuestros hijos deben de entender que su realidad es diferente.”

Mariposas ofrece la oportunidad de ayudar a sus participantes a entender el completo potencial de su ciudadanía, al mismo tiempo que honran el pasado y las realidades presentes de sus familiares En una de nuestras juntas semanales, las estudiantes dieron ejemplos de la determinación de sus familiares, contando las historias desde ángulos heroicos. Primero, las chicas entrevistaron a sus padres acerca de momentos difíciles o temerosos en sus vidas, de momentos en que pensaron que ya no podrían seguir adelante, pero encontraron las fuerzas para hacerlo. (Muchos padres contaron de sus experiencias al emigrar, mientras otros escogieron diferentes ejemplos.) Las familias usaron cartulina y plumones para representar sus historias. Las chicas fueron instruidas a usar adjetivos positivos para darle un giro a este duro relato.

“¿Qué pasa si en lugar de ver la vida de indocumentados como una vida en temor, lo vieran desde la perspectiva de valentía, de celebrar el espíritu del género humano?” explica Garayúa-Tudryn. “Tú necesitas valentía para dejar una situación riesgosa en tu país y empezar de cero, en un lugar en donde mucha gente no te da la bienvenida, en donde conseguir un trabajo es difícil, en donde te arriesgas a ser detenida por la policía por no traer licencia. Para pasar por eso, se necesita valentía para despertar cada mañana.”

El proyecto culminó con una exposición en la cafetería, en donde las familias escribieron palabras de aliento, en hojitas adhesivas, unos a los otros en sus proyectos. Las cartulinas mostraban experiencias cercanas a la muerte en su trayectoria cruzando la frontera, historias de pérdidas y la necesidad de vivir en unidades de almacenaje. Comiendo pastel, el grupo celebró su determinación, su capacidad de resurgir y la valentía que tomó el compartir estas historias con sus hijos. A muchos de los padres se les salían las lágrimas.

“Cuando tomas historias de adversidad y las conviertes en historias de éxito—para demostrar como el espíritu humano puede vencer, hasta en las peores circunstancias—hay una fuerza de poder que nuestras estudiantes reciben al enfrentarse a esto,” dice Garayúa-Tudryn.

Mariposas illustration S Calvert

Además de ayudar a las chicas a encontrar héroes dentro de sus propias familias, Mariposas se enfoca en conectar a las participantes con modelos a seguir, quienes puedan estimularlas a ejercer su poder político. El grupo recientemente hizo un viaje a Washington, D.C., en donde tuvieron la oportunidad de conocer a abogadas latinas de derechos civiles, una agente latina de la DEA, y la Presidenta del Consejo Nacional de La Raza, Janet Munguía. Incluso conocieron a la Jueza del Tribunal Supremo, Sonia Sotomayor. Estas mujeres en posiciones de poder se convirtieron de inmediato en modelos a seguir.

“Yo no tenía idea de que las latinas pudieran tener tanto poder,” dijo una participante de Mariposas, Joana Téllez-Flores, reflexionando acerca del viaje a Washington, D.C. “¿Si alguien como yo llegó a la Casa Blanca, entonces, porque yo no?”

Esa seguridad en sí mismas, Bivins dice, es palpable en las participantes de Mariposas.

“Vemos grandes cambios en el tipo de trabajo que ellas están haciendo, la participación en el salón de clase. Nosotros hemos visto a chicas asumir el reto y decir, ‘Yo quiero dirigir ese esfuerzo,”’ dice ella. “Antes sentías esa mansedumbre y un ‘deja hacerme a un lado,’ y ahora puede uno ver como las chicas se involucran. Están involucradas, y se sienten mucho más cómodas interactuando en diferentes círculos sociales y circunstancias, lo cual es increíble.”

¿Está interesada en emprender su propio grupo de compromiso cívico? Aquí tiene un desglose de los principales detalles.

 

Observe a Su Comunidad

Un lugar importante por dónde empezar a identificar cuales estudiantes necesitan estos servicios es la información de desempeño y disciplina, pero no se detenga ahí. “Hable con los padres, y con las estudiantes,” sugiere José Nambo, asistente de la directora y facilitador en Mariposas. Él y otros líderes del grupo sostienen que su modelo puede funcionar en cualquier grupo de identidad.

“¡Imagine el modelar un compromiso cívico desde el punto de vista LGBT!” Garayúa-Tudryn dice, añadiendo que un grupo de compromiso cívico podría funcionar para las estudiantes blancas, enfocándolas y ayudándolas a convertirse en aliadas de aquellos que son marginados.

 

Empiece en Pequeña Escala

Mariposas empezó con sólo 12 participantes. “Usted puede elaborar su propio mensaje y estilo,” dice Nambo. “Empezar con un grupo pequeño le da la oportunidad de preguntarse, ‘¿Cómo está funcionando el proyecto?’ Un grupo pequeño le mantendrá con los pies en la tierra y le dará dirección.”

 

Solicite la Participación de la Familia

Las familias son el pilar de Mariposas. “Sin el apoyo de estas familias, no habría manera de que yo pudiera hacer esto,” dice Garayúa-Tudryn. La inversión del tiempo de los padres en el grupo es alta, dice ella, en parte porque la participación en las juntas es obligatoria, y en parte porque el beneficio para las chicas es evidente.

 

Recaude Fondos

En el primer año, Mariposas recibió una subvención inicial de $450.00 de Chapel Hill-Carrboro City Schools Public School Foundation. El grupo también recibe un pequeño estipendio de fondos del suministro de enseñanza local. Estos $400.00 cubren el pago de materiales básicos para las juntas semanales, tales como cartulinas y lápices de colores. El resto de las recaudaciones es usado solamente para el viaje de fin de año. La meta de recaudación de Mariposas para este viaje es te $4,500.00.

Para llegar a la meta, 15 padres formaron un comité de recaudación. Ellos votan en ideas de como recaudar fondos, y coordinan responsabilidades con el resto del grupo. Este año el comité votó por una contribución de $100.00 por familia para financiar el viaje y poder quitar un poco de estrés a los facilitadores. “Esto promueve participación y empoderamiento, al girar las acciones de los padres de recibir a dar,” dice Garayúa-Tudryn.

El comité de recaudación también utiliza el Donors Choose Project, un recurso de recaudación de educación en línea. Por medio de Donors Choose, ellos han recaudado $876.00, suficiente para pagar por el autobús para viajar a Washington, D.C. Aprenda más en donorschoose.org.

Haga clic aquí para ver la versión de PDF de esta historia.

PDF